Mostrando entradas con la etiqueta Viaducto de La Guaira. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Viaducto de La Guaira. Mostrar todas las entradas

sábado, 23 de febrero de 2013


DOMINGO, 19 DE MARZO DE 2006


Roberto Smith pidió la renuncia del ministro Ramón Carrizalez (Por la caída del viaducto)

Roberto Smith Perea, dirigente de Venezuela de Primera y precandidato presidencial, exhortó al primer mandatario nacional a solicitar la renuncia del titular del ministerio de Infraestructura, Ramón Carrizalez, de cara al colapso del viaducto número 1 de la Autopista Caracas – la Guaira.
"""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""""
La caída del viaducto no es noticia

La cuarta, el viaducto y la quinta

Necesariamente en estos dias tenemos que hablar del viaducto de la autopista Caracas-La Guaira por las consecuencias económicas, políticas, sociales, etc. que trae el cierre de esta importante vía de comunicación y los medios golpistas, golpistas completos, se aprovechan de esta coyuntura para alarmar a la población con todo tipo de predicciones agoreras.
Se me ocurre comparar esta situación con ciertos eventos de la política venezolana, por ejemplo, los políticos del puntofijismo permitieron por mas de cuarenta años que se corroyeran las bases de las instituciones públicas y privadas trayendo como consecuencia todo tipo de males para el país y que se derrumbara la IV República, aun quedan vestigios de ella, pero en todo ese tiempo los medios de comunicación eran sordos ciegos y mudoslo mismo sucedió y sucede con el viaductono tiene remedioy también se derrumbará.Como alternativa ante el cierre de la obra de ingeniería se seleccionó la vía más larga y más tortuosa, la carretera vieja a la Guaira; también fue la más larga y la más tortuosa, y acosada por las dentelladas del imperio norteamericano, la escogida por el presidente Chávez como alternativa para superar la IV República, la vía pacifica.
Cuando se reparen y se construyan nuevas vías el tránsito por todo el territorio nacional fluirá con toda normalidad; en lo político estamos en proceso de destruir las arcaicas, reparar las que se puedan salvar y en construcción de las nuevas instituciones, las cuales permitirán el libre flujo al Socialismo del Siglo XXI.
Noel Martello snoels@gmail.com
Publicado en Aporrea el 15-02-2006 por http://indiocaricuao.blogspot.com/2006/03/roberto-smith-pidi-la-renuncia-del.html


opinión

¿Qué hacer?

18 Diciembre, 2010
La oposición democrática tiene que recorrer un camino espinoso en 2011-2012. Por un lado sabe que la idea de cambio va creciendo en la sociedad y con ello las posibilidades de derrotar electoralmente a Chávez en el 2012. Eso es bueno, pero por otro lado, teme que “no se va a llegar al 2012”, es decir, que los avances totalitarios de Chávez irán paulatinamente cerrando las puertas para una salida democrática e irán dándole mayor poder controlador a Chávez sobre amplios sectores de la sociedad, con lo cual terminará finalmente imponiendo su modelo destructor de la libertad, de la libre empresa y de la democracia liberal que defendemos.
Los reservorios de esperanza se van agotando. Si no hacemos nada.
Luego del triunfo del referendo de la reforma en el 2007, los líderes democráticos le pidieron a la gente esperar a noviembre del 2008 para que las cosas cambiaran, con las elecciones regionales y municipales. Poco pasó porque Chávez continuó avanzando en su plan de dominación comunista. Desconoció a alcaldes y gobernadores y triunfó con el referendo de la enmienda pocos meses después, asegurándose la reelección indefinida, base para mantener la visión de un Chávez inderrotable ad infinitum. Luego le pidieron a los opositores, que continuaban creciendo en la medida que avanzaban las expropiaciones, las nuevas leyes de control y la actitud intolerante del gobierno ante la mitad del país, esperar el 26-S para ganar la Asamblea Nacional. Se avanzó. pero aún ganando el voto popular, sólo se hicieron con una minoría calificada de la Asamblea. Avance muy insuficiente para confrontar a quien ya tenía todo el poder y quería más.
Desde el 26-S le pidieron a la gente aún más paciencia. “Esperemos el 5 de enero de 2011 y todo cambiará”, cuando asumamos los curules.
En eso estábamos cuando Chávez, de manera anunciada, planificada y artera, se dedica a una avalancha de leyes de control comunista y a hacerse aprobar una habilitante que le otorga superpoderes hasta julio del 2012. Por cierto usando la excusa de las lluvias para darle un toque humano y social a una iniciativa estrictamente dedicada a controlar el poder totalitario.
Ante este escenario, no se puede decir a la gente “esperemos el 2012”.
Es imperativo poner en marcha una estrategia democrática para echar para atrás las leyes más aberrantes que están surgiendo de la moribunda Asamblea Nacional este “diciembre negro”, y particularmente para frenar los superpoderes habilitantes otorgados entre gallos y media noche a Chávez.
Un camino para ello es el proceso abrogatorio popular de todas esas leyes, incluyendo la habilitante. No es el único pero puede ser productivo para recobrar la democracia.
No se le puede pedir a la gente que espere el 2012 para movilizarse. La idea de ejercer una oposición democrática en la Asamblea Nacional mientras se organizan unas primarias para final de año, y sólo entonces contar con las herramientas (un candidato, un plan electoral, etc.) para enfrentar a Chávez en las elecciones de diciembre de 2012, se percibe como una historia idealizada que nunca ocurrirá, mientras Chávez sigue avanzando aceleradamente en quitar espacios a la alternativa democrática. Para empezar, los dos grandes medios independientes de TV tienen una gigantesca espada de Damocles sobre ellos, cuando saben que se les vence la concesión en mayo del 2012 y que según la Ley de Telecomunicaciones nueva, no se las renovarán.
Es necesario, por tanto, actuar ya.
Los abrogatorios son una manera de galvanizar a la oposición en torno a un objetivo común, que requiere la participación de todos, partidos políticos, ONGs, estudiantes, amas de casa, los que viven en el extranjero, todos sin excepción.
Hay que saber que  no es posible usar el poder minoritario de los curules en la Asamblea Nacional para hacer retroceder el plan de dominación comunista. La oposición no cuenta alli con los votos suficientes ni siquiera para aprobar una ley normal, mucho menos para derogar leyes ya aprobadas anteriormente o para derogar la temible habilitante.
Abrogar una ley requiere del 10% de las firmas de los electores para ser activado. 1.8 millones de firmas serían entonces necesarias para asegurarse que vamos a un referéndum, que habría que ganar. Si se tratara de decretos-leyes que Chávez apruebe a partir de hoy, sólo hace falta el 5% de las firmas, es decir unos 750.000 firmas para solicitar el referéndum. En el referendo abrogatorio se requiere que 40% de los votantes participen para abrogar la ley en cuestión.
No es un camino fácil, como toda resistencia a un régimen autoritario, y requiere que millones de venezolanos entierren el espectro aterrador de la lista del finado Tascón. Requiere ir a un CNE dominado por afectos al régimen, para solicitar que se organice la recogida de firmas y el referendo abrogatorio. Requiere, además, que las fuerzas democráticas, en especial la Mesa de la Unidad Democrática manifiesten su voluntad de iniciar este recorrido de manera unitaria, invitando a todas las demás organizaciones civiles del país a sumarse.
Pero tiene una gran ventaja: es un camino constitucional contundente. Tiene la ventaja de estar muy alejado de tentaciones no democráticas que emergen casi naturalmente ante la avalancha no democrática de Chávez, es consistente con la idea de ganar definitivamente el 2012, es un prólogo organizativo a la organización que conquistará el triunfo en el 2012.
Sobre todo, un abrogatorio es participativo y protagónico. En este proceso todos pueden ayudar, desde los partidos políticos que liderizan la organización del proceso, hasta las ONG y las organizaciones estudiantiles que montan los “firmazos”, hasta las amas de casa y jóvenes que apoyan los centros de recolección de firmas en todo el país.
En medio de la desesperanza y la indignación, no falta quien invoque hoy el “350”. Los abrogatorios son una manera de imponer la soberanía popular, para desconocer “cualquier legislación” que contraríe “los valores, principios y garantías democráticos.” Visto así, el referéndum abrogatorio de este paquete de leyes comunistas es un camino para aplicar de manera pacífica y legal el sentido del artículo 350, sin llegar a la guerra civil.
Habilitemos al pueblo unido, en la calle, con sus firmas, sus votos, sus pancartas y sus marchas pacíficas, para deshabilitar el falso poder de Chávez. En pocos meses podríamos ver resultados positivos al recoger millones de firmas, movilizando organizadamente a la gente en cada rincón de Venezuela, dándole un parado contundente al avance comunista, y preparándonos con una victoria de resistencia democrática para la gran victoria de la nueva Venezuela que nacerá el 2012.
Twitter: @RobertoSmithP
original en http://www.noticierodigital.com/2010/12/¿que-hacer/#more-15021
Barra Siglo XXI

Revista Electrónica Bilingüe       Nº 8     Octubre 1996
S. XXI
Venezuela: Visión o Caos
reseña por Michelle Otero
Reseña del libro de Roberto Smith Perera, Matemático, Ministro de Transporte y Comunicaciones ( 1990-92), Embajador de Venezuela ante la Unión Europea, Bélgica y Luxemburgo (1992-95), Director del Fondo de Inversiones de Venezuela y académico entre otros diversos intereses.Esta obra tan interesante tiene un objetivo claro que parte de una preocupación concreta : ¿Cómo enfrentará Venezuela los retos del siglo XXI cuando el país hoy - a raíz de las crisis económica, política y aún más importante, como lo es la crisis moral que aqueja a nuestra sociedad - está a la deriva, no consigue un rumbo porque ha perdido su visión del futuro. Señala el autor que "Un país sin visión cae rápidamente en la mediocridad de la desesperanza. Venezuela por lo tanto tiene dos alternativas frente al siglo XXI: o crea una nueva visión y se decide llevarla a la práctica o estará condenada al caos".
La obra trata del futuro pero no es la visión de un futurólogo, al contrario, exhorta hacia la acción inmediata, pero una acción que ha de partir de una visión común, de metas claras a largo plazo y además necesita de la voluntad de todos para arrancar. La dificultad estriba en muchos casos en la poca o ninguna visión de la actual dirigencia política. Al carecer de los elementos necesarios para comprender los retos del siglo que se aproxima, el liderazgo político ha venido perdiendo legitimidad "Venezuela hoy en día no parece creer en nada ni en nadie..." Es esencial que el liderazgo político sepa interpretar que camino que quiere tomar el país así como con cuales elementos va a construir ese camino.
En el prólogo del libro el autor realiza un estupendo resumen de su propia obra de modo que sirve de reseña de todo su trabajo. Explica su argumento central señalando lo resumido arriba sobre la necesidad de definir una nueva visión que sirva de guía para la acción.
Dedica los primeros dos capítulos al análisis de la situación del presente que ha despojado a los venezolanos de su estabilidad económica y social. El autor resume las actuaciones de los distintos gobiernos hasta el presente e interpreta las conclusiones que la sociedad frustrada de la Venezuela de hoy considera que explica el hecho del derrumbamiento de todo un sistema de vida. Pero. El autor, piensa que en realidad lo que es importante es que la sociedad tiene que aceptar que los gobiernos no pueden solucionar todos los problemas, Venezuela no es hoy un país rico, hay que substituir la visión nostálgica que en realidad lo único que hace es generar acusaciones hacia aquellos que llevaron al país a esa situación, como entes totalmente separados de la sociedad que acusa y que no se siente responsable de lo sucedido. Pero Smith exhorta a salir de esa actitud, pasiva paralizante. Hay que construir en base a una visión estratégica para alcanzar al futuro.
El tercer capítulo inserta al país dentro de una realidad mundial considera "Un sano ejercicio de mirarnos desde afuera que sirve de contexto para identificar las ventajas y desventajas, las oportunidades y los riesgos de Venezuela en el mundo del futuro". Analiza la individualidad del país dentro de la diversidad de América Latina, lo homogéneo y lo heterogéneo de la región hemisférica. Señala, con razón, que frecuentemente los venezolanos "tendemos a creer que nuestro país es el centro del universo ", pero lo esencial es lograr redefinir a Venezuela ante el mundo como un país de gran potencial y esperanza.
Los capítulos IV y V tratan el tema del Estado y de la maquinaria de gobierno , la pesada carga de la burocracia y la necesidad de una reestructuración profunda del sector público por una parte y en segundo lugar se refiere a la política económica que surge en 1989 como un camino lleno de escollos que no ofrecen verdaderas alternativas.
Pero, este es un libro sobre el futuro, en el fondo es optimista puesto que luego de reflexionar sobre la crisis del Estado y de las políticas económicas de los gobiernos propone una nueva visión para el país que se centra en el aumento de la calidad en el esfuerzo de todos para aumentar así la calidad de vida de los venezolanos.
Dice con razón el autor que Venezuela debe situarse en posición de competir en la aldea global en que se ha convertido el mundo, señala que " como país pequeño Venezuela no puede ignorar la evolución futura de la civilización y debe basar en ellas su estrategia. El futuro de Venezuela estará determinado en gran medida por las tendencias mundiales del siglo XXI, pero más aún por la manera como el país decida incorporarse en los procesos económicos internacionales buscando su propio beneficio..." Es necesario además eliminar la pobreza absoluta, crear empleos estables y bien remunerados. La importancia del elemento de equidad y justicia social es obvia y debe ser tratada de acuerdo, puesto que el Estado se ha mostrado incompetente para solucionar el problema, aún durante los años en que el país era irónicamente llamado "Venezuela Saudita". De modo que hay que afincar los esfuerzos en grupos y comunidades no gubernamentales ( asociaciones vecinales, grupos religiosos, empresas privadas) menos vulnerables a la corrupción. Es necesario, descentralizar para modernizar. Igualmente es necesario diversificar, particularmente en el área de la educación y premiar la excelencia.
Finalmente considera que es importante considerar que es muy difícil que Venezuela supere su crisis sin un cambio profundo, sin una especie de ruptura epistemológica del venezolano con sus percepciones pasadas en cuanto a su propia responsabilidad ante los retos que plantea el futuro. Es decir asumir nuestros propios deberes de ciudadano con voluntad y visión de manera , orgánica y coherente.
Smith concluye afirmando que de no adoptar una nueva visión y actuar en base de ésa, " La alternativa es simplemente el caos. Significaría excluir por voluntad propia a Venezuela del proceso de transformación más ambicioso que se haya propuesto la civilización: la construcción de una sociedad global, interdependiente , económicamente integrada y competitiva con una democracia en avance y con mejores expectativas para los miles de millones de gente pobre del mundo. Significaría además asegurar la marginación absoluta de un tercio de los venezolanos de cualquier esperanza de progreso material y en consecuencia, de mejoramiento cultural y moral......pero, "Si el lector asume su compromiso, habrá bastado el esfuerzo".

http://www.analitica.com/archivo/vam1996.10/sxxi2.htm


E-mail: motero@link7.lat.net